Dicen que educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto. Se habla mucho de inteligencia emocional últimamente, entendiendo por ésta la habilidad para gestionar las emociones en el complejo mundo en que vivimos. Esta inteligencia emocional acaba resultando clave para construir vínculos personales sanos, para tener éxito en el mundo laboral, y para tener un buen nivel de bienestar o felicidad en general durante la vida.

¿Por qué no se enseña inteligencia emocional en el colegio?

La contradicción que observamos se produce en el momento que en la sociedad somos capaces de identificar la importancia de la inteligencia emocional, y sin embargo no la estamos abordando en la educación de los niños y niñas. Teniendo en cuenta que, según muchos estudios, la personalidad se gesta en los primeros siete años de vida, el hecho de no prestar atención al desarrollo emocional, cognitivo y social en esta etapa fundamental de la vida es sorprendentemente incoherente. Es por ello que muchos padres y madres buscan colegios que presten atención a estos aprendizajes.

Colegios tradicionales vs colegios de altas capacidades

Hasta ahora, los colegios tradicionales siguen primando el aprendizaje mediante la memorización, la calificación numérica o el expediente académico, el trabajo individual y la monotonía de los procesos fijos, y cuentan con una preferencia por determinadas ideologías religiosas o políticas.

En los colegios de altas capacidades se prima, por el contrario, el razonamiento, la comprensión, el trabajo en equipo, la creatividad, el respeto o el pensamiento crítico de los alumnos y alumnas. Un buen ejemplo de este planteamiento es el Colegio Balder.

¿Qué resultados se obtienen en las pruebas convencionales?

Podría pensarse que este tipo de planteamiento educativo no resulta para los estudiantes en los mismos resultados en pruebas como la selectividad, al no estar tan enfocados en esa memorización de conocimientos que se olvida al poco tiempo de adquirirse. Sin embargo, en la práctica ocurre todo lo contrario. Al estar altamente motivados por los valores inculcados, y al haber conseguido una mejor autoestima en los alumnos y alumnas, los resultados son excelentes aún en pruebas de conocimientos como la prueba del acceso a la universidad.

Elegir bien para el futuro

El significado de inteligencia entendido como el resultado numérico del cociente intelectual obtenido al realizar un test de conocimientos está en crisis por varios motivos. Como se ha comentado antes, la inteligencia desde la visión académica no es suficiente para alcanzar el éxito profesional. Esto se puede observar comprobando que las personas que tienen más éxito no son las que más cociente intelectual tienen. Sin embargo, las personas que más éxito están alcanzando en sus respectivos campos son aquellas personas que se interesan por otras personas y que entienden que no hay nada más importante que el capital humano.

Además de la vida laboral, en el plano personal tampoco el cociente intelectual alto garantiza que seamos felices con nuestro entorno más cercano. Ser felices con nuestra pareja, hijos o amigos, no dependerá de cuan inteligentes académicamente seamos.

Dadas estas reflexiones, debemos tener claro a la hora de elegir estudios superiores, no elegir en base a las capacidades intelectuales o a las salidas profesionales que pensemos que tienen los estudios. No siempre es fácil tomar la decisión de estudiar, por ejemplo, el bachillerato artístico. Decidir estudiar un área que motive, por la que se sienta pasión, y que permita adquirir buenos valores, enseñe a razonar y a mejorar la inteligencia emocional, será la mejor decisión que los ciudadanos del futuro, los estudiantes de hoy en día, puedan tomar para con ellos mismos y para la sociedad.

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